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Asdrubal Caner

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Escritor y Poeta

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lunes, 26 de marzo de 2007

LA NACIÓN CUBANA Y SU FUTURO

Hoy en Madrid, está prevista la presentación del Informe de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), por el ex Presidente José María Aznar.
Según los reportes de prensa, el Informe dedica un capítulo al futuro de Cuba y alerta “del papel imprescindible” que debe jugar Estados Unidos y llama a dialogar con ciertos sectores del Ejercito y el Partido Comunista, sobre su participación en el futuro de Cuba.

Habrá que esperar a la publicación completa del Informe, para comentarios más profundos, sobre el enfoque y la estrategia que plantea el FEAS sobre Cuba. Sin embargo, la sóla alusión al “papel imprescindible” de EE:UU en la transición cubana, me pone en guardia.

La nación cubana guarda un amargo recuerdo de la intervención de los EE:UU en la Guerra de 1895, y la imposición de condiciones inaceptables para la soberanía nacional del país. Después de 30 años de lucha contra el dominio español, los Estados Unidos firmaron el Tratado de París, sin la participación del Gobierno de la República en Armas, dejando en pie los decretos de Valmaceda sobre la distribución de las propiedades cubanas entre los españoles de la isla. La llamada “Creciente de Valmaceda” y luego la Reconcentración de Weyler produjeron una enorme devastación en todo el país y un verdadero genocidio de la población de Cuba. Estos hechos no recibieron la más correcta atención y compensación que merecían.
Las tropas estadounidenses abandonaron Cuba en 1902, pero se exigió a la nueva república que otorgara bases navales a Estados Unidos. Asimismo se prohibió a Cuba suscribir tratados que pudieran atraerla a la órbita de otra potencia extranjera, y también se garantizó la capacidad de intervención de Estados Unidos en el nuevo estado, a través de la Enmienda Platt, vigente hasta 1934.

La entrada del coloso del norte en la guerra, abrió completamente el camino del dominio norteamericano en la economía cubana y en su política e hirió el orgullo nacional del país. Al final, los verdaderos vencedores de esa larga guerra, fueron los españoles y los empresarios norteamericanos, que mantuvieron el grueso de las propiedades sobre la industria azucarera, la industria tabacalera, el comercio y la agricultura latifundista. Para 1940 esas propiedades abarcarían la minería, la banca, la telefonía, electricidad, etc.

El Ejercito Libertador, su cuerpo de Generales, Oficiales y soldados, después de 30 largos años de lucha, no recibieron nada. El grueso de los soldados de esta armada, eran negros. Ellos aportaron extraordinarios generales y oficiales, que fueron simplemente olvidados. Su rebelión en 1912 contra un estado racialmente descriminatorio, fue masacrada a mansalva y el número de muertos aún no se conocen.
La intromisión de los EE:UU en la República de Cuba entre 1898 a 1959, estuvo plagada de graves errores, que fueron el caldo de cultivo para las posiciones radicales comunistas y el surgimiento del más devastador de los dictadores de Cuba, Fidel Castro, aunque debo reconocer que, los peores errores fueron de los propios cubanos, incapaces de lograr gobiernos decentes, estables y solidarios con el bienestar de todos los cubanos.

Expreso también que, la intervención norteamericana transformó tecnologicamente a todas las ramas de la economía cubana y llevó a Cuba, a uno de los niveles más altos de desarrollo económico y social de América Latina para 1959.
Pero sus errores políticos, la intromisión en los asuntos cubanos, el apoyo a las dictaduras y los gobiernos corrompidos, nos convirtió casi, en un pueblo de segunda y en un titere de sus pretensiones expansionistas.

Toda esa historia está absolutamente documentada y demostrada por académicos cubanos, norteamericanos y de otras partes del mundo. Por ello, no me extiendo más.
Simplemente considero, que el futuro de Cuba sólo depende del pueblo cubano y no queremos ningún papel “imprescindible” de las grandes potencias.
Sé que alguien pudiera considerar estas afirmaciones utópicas e irrealistas. Lo sé. La actual situación económica, política y social del país, es de absoluta bancarrota y nos pone en la más despiadada vulnerabilidad frente a los enormes intereses que se mueven en el escenario internacional, para, llegado el momento crucial, asaltar al país desde todos los flancos.

La decisión sobre las fases y la estrategia de la transición, sin embargo, debe reacaer sobre un gobierno democrático y soberano, capáz de resistir todas las presiones y, poner los intereses del pueblo de Cuba, por encima de cualquier consideración económico-financiera o de coyunturas políticas.
Al final, hemos pasado bajo el castrismo, lo peor que puede pasar y resistir un pueblo. Y estamos aquí, en la isla y el exilio, para hacer lo que haya que hacer por una patria, independiente, soberana y respetada y no un país marioneta de las potencias mundiales.

Tenemos la madurez, la capacidad intelectual, la educación y la ferrea voluntad de transformar nuestro país y devolverlo al lugar que le corresponde, en el concierto de las naciones libres del mundo
Ayudas si, pero sin condiciones. Solidaridad internacional si, pero sin prerequisitos y gavelas. El desarrollo de Cuba, dará espacio a un mercado, que podrá ser compartido. Pero, los primeros que entrarán, son los cubanos. Esa es una tarea de primer orden: darle a los perdedores de la Guerra de 30 años, lo que se merecen. Reparar esa injusticia histórica, será la base de la estabilidad y el bienestar de toda la nación.

Lo digo con toda firmeza: Es mejor estar solo, que mal acompañado.

Un abrazo

Asdrúbal Caner Camejo
domingo, 25 de marzo de 2007

CÁMARAS INDISCRETAS

ALEJANDRO RIOS

Me permito reproducir en mi blog, este importante e interesante artículo sobre la realidad del cine de los jóvenes cubanos, como parte de un, - cada vez más fuerte - movimiento de la contracultura en nuestra nación.
Asdrúbal Caner Camejo

No sin cierta sorpresa se constata la insistencia de agencias extranjeras de prensa que desde La Habana anuncian el ''nacimiento'' del cine crítico realizado por jóvenes directores como un fenómeno social de cierta presunta nueva Cuba. Dado que el propio diario Granma publicó una breve nota ensalzando esta circunstancia como ''poniendo el parche antes de que salga el grano'' y el flamante ministro de Cultura, Abel Prieto, también dedicara un esquivo elogio a los realizadores en una entrevista para el periódico La Jornada, estamos a un instante de considerar que la época de Raúl Castro será de apertura y bonanza para la libre expresión.
Una vez más queda demostrado que no pocos de estos corresponsales foráneos viven en el pueblo y no ven las casas, como afirma el sabio refrán. Los filmes inscritos en la Sexta Muestra de Jóvenes Realizadores, recientemente terminada y que ahora se vuelve a exhibir en el Centro Cultural Hispanoamericano de La Habana, los ha sorprendido fuera de base, porque no han sabido hacer la tarea elemental de hurgar en el pasado reciente y averiguar de dónde sale esta generación espontánea de temerarios artistas. También les faltó una operación elemental de matemática: ¿Qué aconteció en las cinco muestras anteriores?
El destape de las artes plásticas en la compleja década de los 80 que concluyó con la efigie ''sagrada'' de Ernesto Guevara sirviendo de alfombra en una exposición --rápidamente clausurada-- y con el performance de otro artista defecando encima de un diario Granma durante la muestra El Objeto Esculturado, gesto que le costó unos meses en prisión, trajo aparejado un renacer de cineastas jóvenes sumamente críticos de la realidad circundante.
Entre los años 80 y 90, por ejemplo, Jorge Luis Sánchez reveló en El Fanguito que los marginados habían proliferado en la revolución y que una juventud abandonada a su suerte pululaba sin rumbo por la isla, como lo muestra en otro de sus documentales, Un pedazo de mí.
Emilio Oscar Alcalde, graduado de cine en Moscú, hizo su primer filme de ficción sobre la devastación provocada por las aventuras bélicas africanas en la familia cubana: El encanto del regreso. Mientras Aarón Yelín se refería a la improcedencia de la educación del llamado hombre nuevo en el documental Muy bien.
Ni decir que Marco Antonio Abad y Jorge Crespo guardaron prisión por su obra Un día cualquiera, donde desafiaron la figura intocable del ''comandante en jefe'' y muchos otros de sus colegas debieron afrontar las duras consecuencias de enfocar sus cámaras a cotos vedados del paraíso proletario en franca bancarrota.
De alguna manera, estos hijos de la desazón socialista continuaban el legado de los primeros que se atrevieron a comentar asuntos inconvenientes del entorno cubano y terminaron marginados, detenidos o excomulgados en el exilio. Fausto Canel, Alberto Roldán, Fernando Villaverde, Nicolás Guillén Landrián, Néstor Almendros, Sabá Cabrera Infante, Roberto Fandiño, Sara Gómez y Orlando Jiménez Leal, entre otros realizadores debieron, en algún momento, responder por sus infidencias estéticas y conceptuales ante la intolerancia de las autoridades. No sospecharon, sin embargo, que allanaban el camino para el cine cubano del siglo XXI, mordaz y sin concesiones, realizado por alumnos del Instituto Superior de Arte, principalmente, y de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños.
La decadencia del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, el legendario ICAIC, y la introducción de nuevas tecnologías, han dado impulso, sin proponérselo, a un movimiento que no comienza con la Sexta Muestra de Jóvenes Realizadores este año, sino que viene evolucionando de manera cautelosa pero segura y ya exhibe obras de notable importancia, parte activa de la memoria no oficial del país.
En sus despachos recientes, la amnesia de los corresponsales asentados en Cuba obvia filmes de años anteriores de gran significación como el cortometraje Utopía, de Arturo Infante, que en apenas unos minutos pone en solfa de modo cruento la cacareada idea del país más educado del mundo; el documental Existen, de Esteban Insausti, donde locos ilustres de La Habana dan soluciones para la debacle cubana actual con más lucidez que los perturbados mentales que mal conducen su destino; y De buzos, leones y tanqueros, de Daniel Vera, en el que criollos de toda índole social hurgan en los latones de basura para su desesperado sustento.
Desde foros que los antecedieron, hasta las seis muestras de jóvenes realizadores en este milenio que recién comienza, los nuevos directores del cine cubano, que no son pocos y aislados, sino un grupo considerable de talentosos y valientes artistas, están documentando para el futuro la historia de una infamia que no cesa. En esta orilla del drama cubano que es Miami, ya han sido justamente reconocidos en diversos medios de prensa. Ahora reciben el beneplácito tardío pero oportuno de las agencias de prensa que funcionan dentro de la isla, una conveniente internacionalización que los protegerá de tenebrosas e insospechadas consecuencias.
Por otra parte, informaciones llegadas de La Habana hablan de un plan del gobierno para invitar a un grupo de estos realizadores a una gira por zonas empobrecidas de América Latina con la intención de que puedan aprender, de primera mano, que Cuba no es un caso aislado en el contexto del subdesarrollo continental. Otros mensajes más subrepticios de la misma procedencia, dicen que los artistas darán gustosos los viajes pero no cejarán en su empeño de reflejar, con sus cámaras indiscretas, la decadencia del edén socialista heredado de sus mayores.

ALEJANDRO RIOS. Crítico de cine. Dirige el Ciclo de Cine Cubano en el Miami Dade College
sábado, 24 de marzo de 2007

IV aniversario

Por Vladimiro Roca
Este 18 de marzo se cumplieron 4 años del inicio de la mayor embestida represiva de la dictadura castrista contra las fuerzas pací­ficas pro democracia. Activistas de derechos humanos, periodistas, bibliotecarios y miembros de las organizaciones opositoras fueron a parar a las cárceles con sanciones que oscilaron entre los 8 y los 28 años de prisión. Para completar el cuadro represivo el gobernante Castro ordenó el fusilamiento de tres ciudadanos negros, por un intento de secuestro de una embarcación que no tuvo mayores consecuencias. Así quedó al descubierto a nivel internacional todo el sadismo, el odio y la crueldad de que es capaz un gobierno con tal de permanecer en el poder.
Haciendo un balance de los cuatro años transcurridos lo primero que salta a la vista es que los propósitos o despropósitos del gobierno no se cumplieron, pues lejos de aplastar al movimiento pro democracia, éste resistió la embestida y creció tanto en cantidad como en calidad.
El rechazo internacional y su repercusión en la prensa internacional fueron tan grandes que frustró las intenciones del gobierno cubano de hacer pasar inadvertida la embestida represiva, que pensaron quedarí­a relegada informativamente por el inicio de la guerra contra Irak por parte de Estados Unidos. Hasta reconocidos miembros de los movimientos de izquierda, rechazaron el inescrupuloso accionar del gobierno cubano.
Fue la prensa independiente la que obtuvo la primera respuesta de la incorporación de jóvenes y no tan jóvenes miembros, a la actividad de reportar desde Cuba las incidencias de la ola represiva y sacar las denuncias que, en mayor cantidad comenzaron a fluir desde las mazmorras castristas, por el trabajo de los nuevos miembros del presidio político cubano, entre los que se contaban no pocos periodistas, declarados prisioneros de conciencia por Amnesty International.
Un año después de la “Primavera negra de 2003”, como fue nombrada esa ola represiva, comenzaron a reagruparse y reorganizarse las organizaciones disidentes, la mayoría de las cuales, habían sido descabezadas y aparecieron nuevas organizaciones con una mayor presencia de jóvenes. Se abrieron nuevas bibliotecas y aparecieron nuevas manifestaciones culturales y de protesta en la incipiente sociedad civil cubana.
Pero el resultado más importante de la “Primavera negra de 2003” fue el surgimiento del movimiento formado por las esposas y familiares de los presos polí­ticos, para reclamar la libertad de los mismos y que ha tenido un gran impacto tanto en los medios opositores como en la sociedad; escenificando acciones cívicas con carácter de primicia como fue la marcha desde la heladerí­a Coppelia hasta la jefatura nacional de Cárceles y Prisiones sita en las calles 15 y K, en el céntrico barrio del Vedado en el municipio Plaza de la Revolución, donde entregaron una carta en que solicitaban amnistía para sus familiares y en presencia de los oficiales que las recibieron comenzaron a gritar: “¡Libertad!” repetidas veces. De allá se dirigieron hacia la sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular, caminando desde ave 5ta y calle 4 hasta dicha sede situada en calle 42 y ave 23 en Playa. También organizan la celebración de ayunos y actividades culturales a favor de la liberación de sus familiares y participan todos los domingos en la celebración de la eucaristía en la iglesia Santa Rita, en Miramar, donde después de la misa, realizan una caminata de varias cuadras en forma silenciosa y con gladiolos en las manos como símbolo de amor. Han realizado caminatas por otros céntricos barrios de la ciudad, recibiendo siempre la admiración y el apoyo de los ciudadanos que las ven marchar. Este movimiento es conocido como “Las Damas de blanco” ya que realizan estas actividades vestidas de blanco con un pañuelo negro. Estas valientes actividades le permitieron obtener en el año 2006 el premio “Sajarov” de derechos humanos que otorga el parlamento europeo.
En contraste con estos hechos, el gobierno de los hermanos Castro continúa empeñado en utilizar la represión a toda la sociedad cubana, como única forma de mantener el precario equilibrio de poder y control social, que permite a la nomenclatura disfrutar de los privilegios y recursos a los cuales no tienen acceso la mayorí­a de la población. En vez de resolver los acuciantes problemas que atormentan a la sociedad, como son los problemas de alimentación, viviendas y transportación; por citar solo los tres más críticos, el gobierno sigue empeñado en mantener las prisiones cubanas con la mayor cantidad, en términos relativos, de presos de conciencia y políticos del planeta. No permite el desarrollo de las fuerzas productivas, cerrando todas las oportunidades de despliegue de las pequeñas y medianas empresas, de los trabajos por cuenta propia y de toda actividad económica fuera del ineficiente sistema estatal; generador de la mayor corrupción que ha conocido la historia de la nación cubana.
Solo un gobierno lleno de crueldad, odio y violencia puede llevar al pueblo a condiciones extremas de supervivencia con tal de no perder las riendas del poder, imponiendo mediante el terrorismo desde el estado, la sumisión de la sociedad a los designios de personas que para nada representan los intereses del pueblo.
Pero no todo es oscuro y de nuevo vuelven a brillar las joyas del amor en el futuro de la sociedad cubana en la representación de las “Damas de blanco”.
Este domingo 18 de marzo en la misa y caminata de recordación del IV aniversario de la “Primavera negra”, recibieron el apoyo y solidaridad de eurodiputados y diputados italianos que las acompañaron en su caminata por la 5ta avenida, desplegando una tela pidiendo paz y bondad para Cuba. Solidaridad ofrecida en forma espontánea por estas importantes personas que se encontraban en viaje turístico.
Son estas señales las que nos hacen estar optimistas en el futuro democrático de Cuba, el número cada vez mayor de personas importantes de los parlamentos de Europa que, contrario a la polí­tica cómplice de la mayoría de los gobiernos europeos, deciden apoyar y solidarizarse con la lucha a favor de la democracia de los cubanos.
Son estas señales las que nos hacen asegurar que, la libertad de los presos de conciencia y políticos cubanos, incluidos los 59 que quedan en prisión de la “Primavera negra”, está cerca.

La Habana, 19 de marzo de 2007
viernes, 23 de marzo de 2007

ENTRE LA MENTIRA Y EL MIEDO: Anécdotas de un joven rebelde

Supongo que, al mes de mi nacimiento en la casa de Pacito Flor, en una noche encapotada por un torrencial aguacero de septiembre, y en las bellas manos y bajo la mirada azul de mi abuela, Macita Mariana, mis padres me llevaron al lugar donde vivíamos, el Central Miranda.
Quizá también, en una mañana de septiembre de 1950, mi madre, Esther María Camejo, me llamó. Yo jugaba a los indios y vaqueros. Tenía la cara pintorreteada de indio. Me dijo, mira Bulín, esta es tu maestra, Doña Cármen. Ese día tomé conciencia de que existía. Ese recuerdo es como mi tabla sumeria, el primer escrito en la memoria de ese niño que yo era.
Doña Cármen era una vieja mestiza muy seria. La cara enjuta, adornada de unos pequeños espejuelos. El pelo canoso recogido atrás. Muy limpia y trabajadora. Y muy exigente. Creo que en menos de un año, me pasó de primer grado a tercero.
Cuando entré en la escuela pública, me examinaron y me pusieron en tercer grado. Tenía seis años.

En 1955, la compañía americana dueña del ingenio, le dio a mi padre, una nueva casa, más amplia y hermosa. Le dio también una o dos hectáreas de tierra, al lado del río. Una especie de jardín agricola donde se cultivaban hortalizas, yucas, plátanos, boniatos, calabazas, melones y otros tubérculos y frutos, incluyendo una mata de grandes aguacates. En una pequeña casita de zinc y tablas, teníamos la cochiquera. Todo gratis. Los trabajadores no tenían que pagar electricidad, agua, casa, hospital, escuela. Nada.
Mi padre, Pedro Caner Castellanos, hijo de catalán y mestiza cubana, ganaba como chofer del batey, entre $160-$200 dólares mensuales. La compañía pagaba en dólares o pesos cubanos, pues era lo mismo.
Mi padre y sus hermanos eran del Partido Ortodoxo. Admiraban a Chivás y su lema de “!Verguenza contra Dinero!” Esa circunstancia, lo llevó en 1957, al apoyo de la insurrección fidelista. Mala decisión, que pagaríamos muy caro.
Mi tío Nicolás Caner, era el Coordinador del M/26/07 en la zona. Fue mi padre uno de los choferes que trasladó las armas de Frank País para El Cauchal. Objetivo: abrir el II Frente Oriental.

Mi casa fue objeto de varios registros y mi hermano fue detenido varias veces. Una vez conmigo y allí estuve con él hasta que lo soltaron
Mi padre cayó preso, fue interrogado y se le hizo juicio junto a varias otras personas, incluyendo a Armando Hart Dávalos, que ese mismo día escapó del Palacio de Justicia de Santiago de Cuba, en una fuga espectacular. Nunca lo encontraron.

Al regreso de ese juicio, donde no pudieron comprobarle nada, mi madre, mis hermanos y yo, le esperábamos en la pequeña estación de Jagua. Se aparecieron los militares, pero nosotros nos opusimos a que se llevaran a mi padre. Él había sido absuelto y Punto. Yo le dije unas palabras al Sargento y me dijo que yo era un fresco y atrevido. Mi padre me mandó a callar. Ese día me hice un joven rebelde.
La Compañía americana le pidió a mi padre, que dejara de trabajar allí, porque les comprometía y afectaba sus intereses. Le compraron la plaza por $ 3,500 dólares y, en marzo de 1958, nos mudamos al Reparto Sueño de Santiago de Cuba.
Para que no interrumpiera mis estudios, me mandaron con mi hermano mayor, Joel Caner Camejo, de vuelta al Central. En abril, mi querido hermano se alzó en las guerrillas del II Frente. Le decían El Morito. Cuando me lo dijeron – tenía yo 13 años – salí corriendo y llorando por un camino vecinal, llamando a mi hermano, para irme con él. Caminé más de cinco kilómetros y regresé bañado en llanto y frustrado.

A las pocas semanas, el Gerente del Ingenio, Mr. Joseph, me mandó en su auto para Santiago de Cuba.
A los seis o siete meses mi tío mandó un mensaje a mi casa: Joel estaba muy grave en las montañas, con tifus.
Regresé con mi hermana Mariana. Ella fue a las montañas a buscar a Joel y regresó con él, casi muerto. Fue tratado con todo respeto por la Guardia Rural y la Compañía ofreció toda la atención médica.
Cuando Joel iba al baño, había que dejar la casa: aquel era uno de los olores más nauseabundos que se puedan recordar.
Allí pasé unos dos meses hasta que mi hermano se recuperó y regresamos a Santiago.
Perdí mi año de estudios. Lo perdimos todo en el Central. La lucha clándestina nos hizo perder casi todo.

En julio de 2006, mi hermano Joel Caner Camejo murió en Cuba, de un cáncer fulminante. El Gobierno cubano, no me dejó entrar al país, a enterrar y decirle el último adios a mi querido hermano. La Embajada cubana en Canadá me robó $320 dólares y todavía hoy, 23 de marzo de 2007, no me han dado respuesta y mantienen retenido mi pasaporte cubano.

Así paga el Diablo.

Una razón más para seguir luchando, contra esa escoria indecente y llena de odios contra todos los cubanos
Ahora, soy más joven rebelde que en 1958, aunque ya no soy tan joven.

Un abrazo

Asdrúbal Caner Camejo
jueves, 22 de marzo de 2007

EL SISTEMA DE PARTIDO ÚNICO (IV)

La historia de los Partidos Políticos en Cuba desde 1902 hasta 1958, es la historia de la creación, fusión o desaparición de esas fuerzas como reflejo de la convulsionada historia política de nuestra República.
En 1925 surge el Partido Comunista de Cuba, luego Unión Revolucionaria Comunista y finalmente Partido Socialista Popular.
Para 1940 existen nueve partidos que pactan y negocian los capítulos de la Constitución de la República, luego de un periódo de dictadura e inestabilidad social y política del país.
En 1934 surge el Partido del Pueblo Cubano Auténtico que dio dos presidentes, Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarras entre 1942-1952. En 1947, Eduardo R. Chivás funda el Partido Ortodoxo como un desprendimiento del Partido Auténtico, ante los hechos de corrupción y bancarrota de la credibilidad del partido de Grau San Martín.
En 1958 hay tres grandes partidos: el Partido Ortodoxo, el Auténtico, el Demócrata y varios partidos pequeños, incluyendo al PSP, ilegal. Fulgencio Batista crea un Partido para postular a su designado, Andrés Rivero Agüero, que en las fraudulentas elecciones de ese año, es “elegido” Presidente, aunque no tuvo tiempo a ejercer como tal, por el triunfo armado de Fidel Castro. Los partidos mayoritarios no se inscribieron para esa farsa electoral ni apoyaron esas elecciones

Al triunfo de Fidel Castro hay un enorme descrédito de los partidos tradicionales, aunque los Partidos mayoritarios apoyaron la lucha de las organizaciones guerrilleras, y algunas de sus figuras formaron el primer Gobierno Revolucionario.
¿Por qué Fidel Castro entonces, no reconoce a esos Partidos y, por el contrario, los ilegaliza, a pesar de haber dicho públicamente otra cosa?
En el programa “Ante la Prensa” televisado el 9 de enero de 1959, prometió convocar a elecciones generales al declarar ...

“Tendremos elecciones generales en un plazo de 18 meses más o menos. Los partidos políticos se organizarán dentro de 8 o 10 meses. En los primeros 5 meses de la Liberación es un crimen meter al pueblo en política. Es mejor trabajar febrilmente para reconstruir la patria. Hay que normalizar el país por encima de todo. Pocas veces se han producido revoluciones en Latinoamérica que no sean simples golpes de Estado”

En realidad, en la febril y tenebrosa conspiración de la fortaleza de La Cabaña, con Favio Grobart y el Che Guevara, la suerte de los partidos cubanos fue sellada: desaparecerían.
Es por eso que, al año siguiente, el 1º de mayo de 1960, en el discurso pronunciado en la Plaza Cívica, Fidel Castro dijo:

“Nuestros enemigos, nuestros detractores preguntan por elecciones... Incluso algún gobernante latinoamericano ha declarado recientemente que sólo se debía admitir en la Organización de los Estados Americanos aquellos gobiernos que fuesen producto de un proceso electoral... Como si el único procedimiento democrático de llegar al poder fuese el procedimiento electoral”.

Desde 1960 comienzan los secretos conciliábulos entre Fidel Castro, Blas Roca, Carlos Rafael Rodriguez, Juan Marinello (PSP) y los Comandantes Faure Chomón Y Rolando Cubelas (DR13 de Marzo) para fundir esas organizaciones en las ORI.
Quiero recordar que el Partido de los comunistas cubanos condenó el asalto al Moncada en 1953 como "actividades golpistas y aventureras de la oposición burguesa" En 1959, tras todas esas reuniones, el PSP se adhirió y subordinó al Comandante en Jefe.

El 26 de marzo de 1962, finalmente se forma el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC), de ideología comunista, bajo la dirección de F. Castro.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos, comenzó a recibir quejas e informaciones de las masivas violaciones de los derechos humanos desde enero de 1959. En su Informe del 26 de marzo de 1962, hace un resumen de todos esos tres años y plantea:

La Ley Fundamental (aprobada el 7 de febrero de 1959 por el nuevo Gobierno Revolucionario y basada en la Constitución de 1940), Artículo 97, “establece para todos los ciudadanos cubanos como derecho, deber y función, el sufragio universal, igualitario y secreto”, pero prohibe su ejercicio a “aquellos ciudadanos que como consecuencia de su actuación pública y de su participación en los procesos electorales de la tiranía, hayan coadyuvado al mantenimiento de la misma”, conforme a su Disposición Única de la Sección Primera del Título Séptimo. Además de reconocer el derecho al sufragio, en el derecho interno cubano, con la salvedad indicada, el Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba ha firmado la Declaración de Santiago de Chile, cuyos Artículos 2 y 3 dicen respectivamente: “Los Gobiernos de las Repúblicas americanas deben surgir de elecciones libres”, y “la perpetuación en el poder, o el ejercicio de éste sin plazo determinado y con manifiesto propósito de perpetuación, son incompatibles con el ejercicio efectivo de la democracia”.
Se ha informado a la Comisión que no solamente no se han convocado a elecciones universales desde la fecha en que asumió el poder el actual régimen de Cuba, sino que además, las condiciones requeridas para crear un clima electoral propicio son inexistentes, pues los miembros más destacados de los partidos Auténtico, Demócrata y Ortodoxo, aunque no participaron en las elecciones de 1954 y 1958, “no obstante la caída del régimen que combatieron, no les ha sido posible incorporarse a la función pública, viéndose obligados a mantener el más absoluto silencio respecto de las medidas de gobierno, no estándoles permitido disentir públicamente de ellas, ni organizar los partidos políticos de sus respectivas militancias”. Alégase que el Gobierno de Cuba, “suprimió los partidos políticos, con la sola excepción del Partido Socialista Popular y que aquella manera de obrar evidenció más tarde su propósito de dejar en la vida política de la Nación una sola organización: fue la creación del Partido Único de la Revolución Socialista, del cual no se puede discrepar pues es un delito contrarrevolucionario”. En este sentido se indica a la Comisión que “son todos los cubanos, los que carecen actualmente de esa posibilidad (actividad política) a no ser que militen en el Movimiento 26 de Julio o en el Partido Socialista Popular”.

El 3 de octubre de 1965 culmina todo este proceso, con la presentación del nuevo Comité Central y el nuevo nombre del único partido, el Partido Comunista de Cuba, lleno de Comandantes, otros militares y los viejos dirigentes del PSP.

En octubre, mes de triste recordación para los cubanos, por los ciclones y huracanes sobre la isla, fallecen, bajo el más devastador y largo de los huracanes que ha tenido Cuba, los partidos democráticos de la República de Cuba.
Se cierra así, el ciclo de liquidación – planeado en La Cabaña – de las libertades civiles, humanas y políticas y, el conjunto de derechos humanos, aprobados en la Constitución de 1940. Se abre, a su vez, la más tenebrosa y traumática época que ha conocido el pueblo de Cuba.
Y la tragedia no termina.

Un abrazo

Asdrúbal Caner Camejo
miércoles, 21 de marzo de 2007

EL DOMINIO SOBRE LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN (II)

Marzo de 1959 fue pletórico para Fidel Castro. Tenía su cuartel general en el piso 23, suite 2046 del Habana Hilton. Allí, entre las piernas de Marita Lorenz, Ava Gardner, Naty Revuelta, Celia Sánchez y Lidia Ferreido, aplacaba el stress de esos días iniciales, en las savias vaginales de esas diosas. Viajaba del hotel a la fortaleza de La Cabaña, donde se reunía con el ex representante de la Komintern para América y miembro de la KGB soviética, Fabio Grobart y el Che Guevara, jefe de la fortaleza. Las reuniones duraban hasta el amanecer. Allí, en esa fortaleza-prisión, bajo el incesante sonido de las rafagas de ametralladoras que cegaron las primeras vidas de 7oo personas, se fraguaron los planes y las fases para la toma del poder total: no podía haber mejor escenario para la conspiración contra el pueblo cubano, que este sitio macabro bañado de odios y sangre a borbotones. Odios y sangre, dos símbolos que acompañarán a Fidel Castro y su régimen, hasta el día que caigan, bajo la furia de un pueblo dispuesto a todo.

Dentro de esos planes, estaba la toma de todos los medios masivos de comunicación. Prácticamente desde enero de 1959, los dueños de periódicos, asustados por la ola de violencia y fusilamientos, comenzaron a huir del país y fueron creados órganos de prensa que respondían a la línea del gobierno. Lo mismo ocurrió con la Radio y la Televisión. En febrero de 1960, se expropian todos estos medios de personas exiliadas.
Ya estaba en circulación el periódico “Revolución”, bajo la dirección de Carlos Franqui. El 11 de marzo de 1959, en Santiago de Cuba había dicho Fidel Castro:”Lo que importa es la orientación que se da al pueblo” El 19 de este mes, se anunciaba la creación del ICAIC que, junto a la TV y Radio, se convertirían en los instrumentos principales de la ideología y propaganda del castrismo
En mayo de 1960, cierra sus puertas el “Diario de la Marina”
Le seguiría en octubre del mismo año, la nacionalización de once circuitos cinematográficos.

Desde el mismo comienzo del gobierno revolucionario, Fidel Castro fue la vedette de la TV, la Radio y los documentales del ICAIC, que había que verlos, obligatoriamente, antes de las películas.
Durante todos los años 60 y 70, el sistema de la TV cubana, la Radio y el ICAIC lanzaron un imparable barraje de propaganda política e ideología marxista sobre todo el pueblo cubano. Desaparecieron de los estanquillos, las revistas y periódicos extranjeros y se prohibió su circulación. En su lugar, llegaron las revistas soviéticas, alemanas, bulgaras, chinas, etc, conjuntamente con su cine de pacotilla y estereotipo.
En febrero de 1959, son disueltas las Universidades de Holguín, Pinar del Río, la Universidad católica de Villanueva y la masónica José Martí.
Todo el sistema editorial, sucumbiría ante la frenética embestida de un poder, que sin controles constitucionales, se pondría al servicio del marxismo leninismo. Llegarían millones de libros del ex-Campo Socialista, con el altruista propósito de desarraigar cualquier vestigio de erudicción burguesa. Hipoclorito de Sodio (Cloro) ideológico al 100% para blanquear la mente y el espíritu, de las blasfemias de la democracia y la libertad.
Fueron instalados en todos los parques del país, televisores para seguir las noticias, discursos y programas de la naciente Revolución.
En junio de 1961, se nacionaliza toda enseñanza privada y se forma un sistema de educación único, bajo los principios de la pedagogía “socialista”, que incluye la primaria, secundaria, pre-universitaria y universitaria y se crean las organizaciones de niños, adolescentes, jóvenes y los universitarios, bajo la dirección de la AJR y en 1962, de la Unión de Jovenes Comunistas.

Entre 1961 y 1962 se produce paulatinamente, un proceso de fusión de las organizaciones en el poder: 26 de Julio, Partido Socialista Popular y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo. Se va armando en todo el país el sistema de Escuelas de Instrucción Revolucionaria (EIR) por las que pasaron cientos de miles de cubanos, adoctrinados con el marxismo de los libros soviéticos, y surgen las ORI y luego el PURS, Partido Unido de la Revolución Socialista, transformado en 1965, en Partido Comunista de Cuba.
Se crean tres libelos al servicio de la mentira y la propaganga goebbeliana del castrismo: el Granma, Trabajadores y Juventud Rebelde, con sus repetidores megafónicos en cada provincia.
Poco a poco, van surgiendo las llamadas organizaciones de masas: Central de Trabajadores, Federación de Mujeres, Comités de Defensa y la Asociación de Campesinos, Unión de Escritores, Unión de Periodistas
Niños, adolescentes, jóvenes, mujeres, trabajadores, artistas, intelectuales, periodistas, profesionales y campesinos bajo la égida de Fidel Castro y su partido único.
Estas son las piezas de un ensamblaje de atornillada artesanía, para un rígido y meticuloso lavado de cerebro y de control de las libertades colectivas. La gran prisión donde sólo hay espacio para el pensamiento infalible del Comandante en Jefe.
Aquellos que osaron no decir las palabras que Fidel Castro ponía en su boca; aquellos que tuvieron la irreverencia, de no aceptar tan siquiera una palabra de su pomposa berborrea, lo pagaron con el exilio, la cárcel y la muerte.
Se creó un único, largo y eterno discurso que ha durado casi cincuenta años. Quién lo haya oído en 1959 sabe que, en 2007, es la copia, enmascarada bajo nuevas formas, pero la misma retórica jurásica. Con puntos y comas, aunque más vacua y llena, no de orlas, sino de flecos amarillentos por el tiempo.

Su consigna:”Con la Revolución todo, contra la Revolución nada”

Un abrazo.

Asdrubal Caner Camejo

LA UTOPÍA SINIESTRA: LOS PIEZAS DEL PODER TOTAL (I)

En mi artículo sobre la creación del enemigo, prometí abordar otras piezas clave en la formación de el estado comunista totalitario en Cuba, aunque son características generales de esta concepción en todas partes.
Hoy trataré de continuar esta bochornosa y dolorosa saga.

Casi todos los cubanos depositamos en Fidel Castro todas nuestras esperanzas y sueños. Creímos en su mensaje de devolver al país a los fueros de la Constitución de 1940 y el respeto irrestricto a los derechos y libertades civiles y políticas. Y le siguimos de forma ciega. No nos percatamos – hasta mucho después – de las devastadoras consecuencias que tendrían para el país, las ideas
fraguadas en la cárcel y en la Sierra, para implantar los grilletes de una utopía siniestra.
Desde luego que, este análisis teórico no responde a los detalles históricos en que fue tomando forma el poder castrista sobre el pueblo de Cuba. Se trata de un estudio frío, severo, desde la distancia, la sabiduria y las lecciones, de estos largos años.

Entre 1958 y 1968 se armó una de las más perversas conspiraciones contra la Nación Cubana. Fuimos despojados de todo, absolutamente de todo. Hoy, estamos perdidos en un laberinto, bajo la frenética embestida del Minotauro. Y no se ve el fin para la agonia, la rabia y el dolor

Son varias las piezas de este rompecabezas totalitario. Las resumo de la forma siguiente:

1.- La creación del Enemigo
2.- Dominio Total sobre los Medios de Producción,
Distribución, Cambio y Consumo
3.- Dominio Total sobre los Medios Masivos
de Comunicación
4.- Sistema de Partido Único
5.- Estructuración del Sistema de Pensamiento Único
6.- Sistema Único de Vigilancia, Inteligencia,
Contrainteligencia, Desinformación y Defensa Militar
Policíaca y de Seguridad contra el pueblo.

Ya he explicado el primer aspecto sobre la extraordinaria relevancia de la creación del “Enemigo”: detrás del estereotipo de toda la fraseología hueca y panfletaria contra el Imperialismo, se esconde el verdadero enemigo: el Pueblo de Cuba.
Todo aquél que se atreva a cuestionar el poder absoluto, sera estigmatizado como gusano, mercenario, apátrida, escoria, diversionista, traidor, mafiosos y otras lindezas de la babosa berborrea radical de los comunistas y sus fanáticos seguidores.
ideológicos. Esa es la base real del Pensamiento Único del castrismo.
F. Castro no perdió tiempo. Desde el mismo principio de su gobierno, la arremetió contra todas las formas de pensamiento, que no se plegaran a su mesiánica idea de la sociedad cubana y su futuro “luminoso”.

2.- Dominio sobre los medios de producción

Como no puede haber pensamiento único si existen diversas formas de propiedad, entre mayo de 1959 y octubre de 1960, comenzó todo el proceso de intervenciones y nacionalizaciones de empresas extranjeras y cubanas. La Primera y Segunda Reforma Agraria concentraron, en manos del gobierno, el 63% de la propiedad de las tierras.
Desde 1940, en la Constitución de ese año, se planteaba la necesidad de liquidar las formas latifundistas y terratenientes de posesión agrícola en nuestro país. Ningún gobierno se atrevió a desafiar a los grandes terratenientes americanos y cubanos y crear una agricultura sobre bases más justas y modernas. Por eso, la 1ra. Ley de Reforma agraria creo grandes expectativas y fue un acto de reivindicación histórica, que todo el pueblo apoyó.
Esta ley podría crear un fuerte mercado agrícola e industrial y elevar el bienestar y la riqueza de los campesinos, a niveles nunca antes alcanzados. Era una extraordinaria posibilidad….que se perdió. En realidad, se le dio 5 caballería de tierra a precaristas y aparceros y el resto de las propiedades, el 80%… quedó en las manos incapaces del gobierno. Pero F. Castro no se quedó ahí: trato de que estos pequeños campesinos crearan cooperativas socialistas y todo fue un fracaso.

De la floreciente agricultura y ganadería de la isla en 1958, sólo queda el recuerdo. Sobre este fracaso- que conozco de cerca, porque era la base de mi doctorado – hablaré en otro artículo.
Realmente todo esto comenzó inmediatamente de su triunfo. F. Castro creó el Ministerio de Bienes Malversados y se apropió de todas las propiedades de los personeros del Batistato y de todos los bienes que dejaban atrás los burgueses en fuga. En abril de 1960, este Ministerio se había apropiado de más de $400 millones de pesos. Algunas de estas intervenciones eran legítimas, pues fueron resultado de operaciones fraudulentas y corrupciones de toda índole, de los políticos y empresarios inescrupulosos durante varios gobiernos anteriores.
Todo, o casi todo, fue redistribuido entre sus secuases y adláteres: casas, autos, joyas, pinturas, ropas, etc, etc. Populismo astuto para comprar adeptos y fidelidades. La nueva burguesía comienza su piñata.

Por la Ley 890 de 1960, se nacionalizan todos los bancos nacionales y extranjeros –excepto los canadienses – y 382 grandes empresas: centrales azucareros, fábricas textiles, ferrocarril, empresas cinematográficas, molinos arroceros, fábricas de bebidas, torrefactoras de café, empresas de comercio, etc.
Quedaron pequeñas industrias y comercio, que serían expropiados más adelante.
El 19 de marzo de 1962 se pone en funcionamiento la Cartilla de Racionamiento para todo el pueblo de Cuba. El racionamiento más largo en la historia de la humanidad: antier cumplió 55 años.
En marzo de 1968, fue el golpe final: la Ofensiva Revolucionaria liquidó todo lo que quedaba de propiedad privada. Cayeron hasta los timbiriches y puestos de bocaditos en las calles. Nada quedó. Para 1973, excepto en la agricultura, el gobierno tenía un 100% de las riquezas del país en sus manos.

Todo estaba en pie: el gobierno es el dueño de todos los trabajos y hay que ir a comer las migajas, de su mano racionada y pendenciera. El que no trabaja, no come. Punto. Sentencia leninista convertida en una afilada Espada de Damócles sobre las cabezas de los asustados siervos.

El entramado del Poder Total sienta las bases “luminosas”… del caos y el desastre.

Un abrazo.

Asdrubal Caner Camejo
lunes, 19 de marzo de 2007

LA AMARGA LECCIÓN DE COLOMBIA Y CUBA

Insistir e insistir en las veredas del fracaso, sólo puede ser una consecuencia de la insensatez humana. O la arrogancia y la soberbia. O ambas juntas, construyendo lenta y silenciosamente, el camino de la debacle social. ¡Oh, la sublime, la supina ignorancia!
En los últimos cincuenta años, cuando en los organismos internacionales se habla de América Latina, son comunes los conceptos de décadas perdidas, políticas fracasadas, crisis financieras, modelos fracasados, inestabilidad monetaria, escasa inversión e invención, etc., etc.
¿Cómo es posible que un mercado de más de 400 millones de personas y desesperadas por trabajar y consumir, no logre estabilizar un modelo de desarrollo económico sostenible y socialmente solidario?

¿Qué nos enseñan Colombia y Cuba, por ejemplo?
Enseñan dos cosas esenciales, para quienes quieren emprender los caminos de la estabilidad económica y social: el modelo oligárquico-familiar de Colombia y el modelo comunista de Cuba, no traen ni riqueza familiar, ni desarrollo económico-social, ni esperanzas.

Uno es la madre de la desigualdad extrema, la violencia social y las guerrillas; el otro, de la miseria in extremis, con represión, terror, fusilamientos, asesinatos políticos y toda la barbarie del festín orweliano.
¿Hay, pues, algún otro camino para América Latina? Si. El camino de la democracia, la libertad individual, la economía de mercado y la solidaridad social.

Alguien pudiera decir que esas son palabras muy bonitas: hemos tenido economía capitalista y “democracia” durante los últimos doscientos años y no hemos logrado economía y sociedades verdaderamente sostenibles. Y es verdad. Pero no es toda la verdad: ha faltado la solidaridad social y ha sobrado el más abyecto egoísmo, además de no haber existido una real democracia.
Alguien también pudiera “oler” en estas palabras algún tufo comunistoide, pero no. No hablo del fraudulento cinismo de la “igualdad” comunista. Hablo de la solidaridad social de la modernidad, que se ejerce en la mayoría de los países europeos y Canadá. Y no tengo nada en contra del egoísmo personal razonable que impulsa a las más grandes proezas del hombre.

Pongo el caso de Colombia, pero, no es que tenga una particular delectación por la situación colombiana: la miseria, la desigualdad y la violencia pueden tener otros apellidos. Pueden ser, por ejemplo, mexicanas, guatemaltecas, ecuatorianas, venezolanas, bolivianas, peruanas, dominicanas, etc. Es un mismo modelo. Un modelo no sólo económico sino político y social. Una mezcla de la estrechez y el furibundo egoísmo del negocio familiar español con la subordinación a la voracidad sin fronteras de las grandes corporaciones transnacionales. Pero Colombia es la continuidad de la violencia, un Macondo con más de ciento cincuenta años de soledad que aún no termina, y por eso le cito.
Un modelo en el cual hay un único perdedor: todo un país y su pueblo. Y un único ganador: la oligarquía y las corporaciones transfronterizas. (Si alguien ve alguna semejanza con el significado cubano de la palabra “fronterizo”, no es pura coincidencia)

En pareja medida marcha el modelo de dominación política de nuestras naciones: todo está en función de la buena marcha de il negocio oligárquico-transnacional. Paz en la tierra y en el cielo gloria.
Pero, nada, la gente se cansa, pierde la compostura y se lanza a las más ridículas y peregrinas creencias. Es aquí cuando aparecen los “Mesías” del alboroto revolucionario, llámense, Fidel, Che, Chávez, Marcos o Evo. El discurso incendiario y populista en bandolera, el gatillo muy alegre y la más supina ignorancia a guisa de manual o Biblia de cabecera. Y comienza la profunda espiral de la debacle, una solitaria y larga marcha a través de las escarpadas montañas del fracaso: es el nacimiento de los Estados Perdidos (EP) o Naciones Fracasadas (NF), cuya lista se agranda cada día más en África, el Medio Oriente y América Latina.

Pobreza, terrorismo, desastre ecológico, guerras entre culturas, inestabilidad política, inseguridad financiera: son tantos los problemas del mundo, que nadie le hace caso si uno de estos Mesías impostores se lanza al abismo y arrastra tras de sí a su propio pueblo. Nadie moverá un dedo. De vez en cuando, alguna protesta muy comedida y diplomática, contra alguna violación de derechos humanos. Nadie quiere ser blanco de las ofensas y vulgaridades de la incontinencia verbal de estos pestilentes sátrapas al estilo de Fidel Castro o Chávez.

A América Latina hay que reinventarla. Pero no con “Revoluciones” sino con un modelo sabio, optimista y creíble, basado en la economía de mercado con solidaridad social y una democracia realmente popular.
Hablo de una economía de mercado que propicie la riqueza y el bienestar de toda la sociedad, aunque esto no signifique un bienestar igualitario para todos sus miembros, sino, en correspondencia con la libertad económica y las posibilidades de cada cual.
Una economía de mercado que sea capaz de poner en función de la sociedad, a la inversión nacional y extranjera y, un Estado que garantice una sabia redistribución de la riqueza creada: eso es lo que necesitamos. Para ser creíble, el desarrollo y la riqueza, tienen que tocar en alguna medida, a todos los segmentos poblacionales. Ni el egoísmo extremo ni la distribución igualitaria lo podrán lograr.

Lo único que pueden generar las llamadas “revoluciones”, utopía sangrienta de la izquierda radical, son la globalización de la pobreza, una larga estela de asesinatos políticos, el terror generalizado y un abrupto regreso a los tiempos medievales. Una revolución, al estilo de la castrista o la chavista, jamás generará riquezas, factibilidad económica o justicia social, y mucho menos gobiernos democráticos. Si en 1792 Arango y Parreño comenzó su “Discurso sobre la agricultura de La Habana y medio de fomentarla” con estas amargas palabras: “Nada es tan falible y equívoco, como las esperanzas humanas”, ciento sesenta y nueve años después apareció un “Mesías” que ha convertido la Isla en una prisión-laberinto, desnutrida y sin la más falible o equivoca esperanza. Para locos charlatanes y arrogantes siempre habrá un desenfrenado Minotauro.

Por otra parte, no es tampoco el regreso a la economía liberal la que puede cubrir las necesidades básicas del hombre moderno. La concepción liberal considera a la economía de mercado como un mecanismo capaz por sí solo de redistribuir la riqueza social. Pero no ha sido así: las leyes del mercado trabajan al azar, redistribuyendo la riqueza de una forma desproporcionadamente desigual y, por consiguiente, generando riquezas y pobrezas extremas, empleos y desempleos, justicias e injusticias, inestabilidad financiera y crisis, paz y violencias. No estamos en 1762. Hay que crear un Estado económicamente factible y socialmente responsable de cada uno de sus ciudadanos. Si, de cada uno de sus ciudadanos.

En una economía globalizada y cada vez más interdependiente, no son sólo las fuerzas productivas nacionales las que determinan el bienestar social. Hay muchas fuerzas exógenas que no tienen como prioridad esencial los intereses nacionales de un estado. Sus prioridades son las ganancias y riquezas para sus accionistas y sus países respectivos. En tal sentido, una comedida y estudiada intervención estatal sería bienvenida por cada uno de los ciudadanos de nuestras naciones, después de cientos de años de frustración y descontento.


(Publicado originalmente en el periódico de Canadá “Nueva Prensa Libre”)
sábado, 17 de marzo de 2007

PARADOJAS DE UNA HISTORIA PERSONAL

En un extremo de Láncara, Galicia, España, está la humilde vivienda en la que nació en diciembre de 1875 Ángel Castro Argiz. Según informaciones de los historiadores de la Guerra de 1895, el gallego Angel Castro llegó a Cuba en el contingente militar español que arribó a Cuba, el 30 de sepiembre de 1895. Se desempeñó como soldado español en Cuba desde esa fecha hasta 1898. Fue parte e instrumento de las concepciones estratégicas del General Valeriano Weyler de sistemático aniquilamiento de los insurrectos y padre de los campos de concentración de la población campesina, para cortar toda ayuda al mambisado.
Lejos, muy lejos de allí, en Jiguaní, Cuba, un poblado creado entre 1500-1649, nació mi abuelo Flor Camejo Hernández, a finales - no estoy seguro - de 1870 o a principios de 1880.
En el libro de licenciamiento del Ejercito Mambí del General Carlos Roloff, aparece el nombre de mi abuelo, a quién los nietos llamábamos Pacito Flor, con el Número 10867, Sargento de 2do. Grado. Ingresó en el mambisado el 30 de mayo de 1895, a tres meses del alzamiento del 24 de Febrero. Perteneció al Primer Cuerpo de Ejercito, 2da. División, 2da. Brigada, Regimiento de Caballería, en Santiago de Cuba. Su puesto fue en el Cuartel General de la Brigada.

El gallego Castro que llegó a Cuba, era un analfabeto, rudo, tosco y de modales rudimentarios y bruscos, carácter duro, incompasivo y de mucha indiferencia hacia el prójimo.
Luego de terminada la guerra, regresó a España, pero más tarde, en 1902, volvió a Cuba para hacer fortuna -y la hizo- como terrateniente, al parecer, de poca ética en sus negocios. Como buen emigrante transatlántico, Ángel María Castro Argiz tuvo varias vidas. Como era analfabeto consiguió una maestra, María Luisa Argota, que le enseña a leer y a escribir, con la que termina casándose. Tiene dos hijos con ella. Más de una decena de años después llega una mulata con una hija de 14 años, Lina Ruz, con la que Ángel sostiene relaciones extramaritales de la que nacen Ángela y luego Ramón. La esposa ya no acepta esta situación y se va de la finca. Lina tiene un tercer hijo que es precisamente Fidel, y más tarde, Raúl, aunque sobre este último, se ha escrito que es hijo de un chino, carnicero de Birán y que vive o vivía en Santiago de Cuba en los años 80.

Padre de doce hijos de dos matrimonios, fue campesino en Lugo, panadero en Madrid, soldado en Cuba, afamado tahúr en Galicia, emigrante de nuevo en la isla, contratista de la multinacional estadounidense United Fruit Company y rico terrateniente, cacique de una extensión de 11.000 hectáreas. Ángel Castro cambiaba por las noches los lindes de sus tierras para ampliar sus posesiones. Para 1911 Ángel ya se había convertido en un poderoso terrateniente, con algunos crímenes de campesinos en su espalda, para robarles sus tierras.

El más terrible retrato de Ángel Castro lo escribió Alina Fernández, en su obra "Alina. Memorias de la hija rebelde de Fidel Castro". La polémica Alina Fernández, lo ha descrito como un asesino sin escrúpulos. En el libro la nieta afirma que su abuelo “contrataba a sus lejanos conocidos del pueblo galiciano por cuatro años. Les prometía cuidarles los ahorros, haciéndoles comprar con vales en la bodega propia. Después, cuando ya habían cumplido su temporada, los mataba“.
No solo contrataba a gallegos. También a una enorme cantidad de haitianos, a quienes aplicaba los mismos procedimientos que a sus coterráneos.

Flor Camejo, mi querido Pacito Flor, fue desmovilizado en 1899. Le dieron $75 pesos y comenzó su duro trabajo como campesino. Construyó un bohío y se casó con mi abuela, Mariana Hernández, también de Jiguani. Con ella, intentó tener 24 hijos, pero sólo se le gozaron 14.
Esos catorce hijos le ayudaron a levantar, a pleno pulmón, trabajando desde las 5 de la mañana hasta las seis de la tarde, una finca de 159 hectáreas entre 1902-1952. Fue un trabajo basado en la decencia, la religiosidad y los principios éticos de una familia, orgullosa de ser mambisa y haberle dado a sus hijos y nietos, una Patria libre, independiente y democrática, a pesar de los desperfectos de una República joven.
A la muerte de Pacito Flor, fue despedido con todos los honores de un sargento del Ejército Mambí. Allí fueron, a rendirle tributo cientos de personas, a las cuales se les atendió con toda la generosidad de la aristocrácia mambisa.
Ese expediente de pulcritud ciudadana, de ética y decencia y de principios religiosos sólidos, fueron la base de la educación que le dió Pacito Flor a sus hijos y a sus nietos. Con él pasé muchos de mis primero años. Allí, en la pared de su cuarto, se mostraban su machetín mambí, su sombrero y su revólver, como símbolos orgullosos de su linaje.

Flor Camejo nos dejó lo más hermoso que puede tener un pueblo: una Patria independiente.
Angel Castro Argiz nos dejó las inmundicias de su pasado de tahúr, ladrón y asesino.

No son los mambises los que dirigen hoy los destinos de la República. Los descendientes del glorioso mambisado han sido, casi todos, presos, desterrados o fusilados.
Son los hijos de esa excrecencia humana que se llamó Angel Castro Argiz, los que han hundido la nación cubana en el más infame e inhumano desamparo. Ellos han hecho del sueño de mi abuelo, una pesadilla en los tabernáculos del Infierno.

Es una de mis razones para seguir luchando, aunque no la única. Rindo mi profundo homenaje a mi abuelo, Pacito Flor, por esa bella lección mambisa que me dejó como herencia. !Gloria a usted dondequiera que se encuentre!

Un abrazo.

Asdrubal Caner Camejo
jueves, 15 de marzo de 2007

CUBA: CRECIMIENTOS EN EL PARAÍSO (PARTE II)

Abordemos ahora otros "Crecimientos" en Cuba.
Pero antes de entrar en otros aspectos, quisiera precisar lo siguiente: la Tarjeta de Racionamiento ha producido un efecto dominó en casi todos los dominios de la vida en nuestro país. No es sólo una forma de control, sino también, el largo brazo del Tirano para que todo el mundo venga a comer las migajas de su mano. El Hambre como política de Estado, como forma de sometimiento y servidumbre desde que se nace. Esto, repito, tiene ese efecto dominó en casi todo. Veamos:

a.- En la productividad del trabajo.

Desnutrido y angustiado por el plato de comida de cada día, no se pueden esperar
rendimientos laborales altos. Además..¿para qué, si no hay nada que comprar? Como no hay
estímulo para el trabajador - ni buenos salarios, ni alimentación adecuada, ni medios materiales para el bienestar general - la respuesta es la chapucería colectiva en cada centro de trabajo, el maltrato y desprecio manifiestos a los consumidores en el comercio y los servicios públicos, una burocracia bulliciosa y disoluta, que se pasa las horas de trabajo no en su puesto, sino en la busqueda del plato de comida en los mercados clándestinos y una dirigencia con los ojos en el techo, cansada de ese caótico panorama cada día.
Cómo dice un chiste sobre el comunismo en Cuba: "El Estado hace como que paga y los trabajadores hacen como que trabajan"

b.- Las relaciones familiares y comunitarias.

En casi todos los hogares cubanos, viven dos y
tres generaciones juntas, apiñadas y con hambre permanente, en los niños, los ancianos,
las mujeres. Allí, que antes era el lugar sagrado, es ahora motivo de roces, discusiones y
broncas por el manejo de los alimentos.
En la comunidad, porque las largas colas de todos los días, enfurece y pone de mal humor
a todo el mundo en la vecindad. Se fajan en las colas y se dicen todo tipo de procacidades
y obscenidades. Cada vecino vive mirando y chequeando a los otros, para ver que traen a
su casa y huelen para ver si hay algún olor prohibido que denunciar: un bistec frito, una
langostada en su salsa o una tostada de café, pueden traer a su puerta, la visita nada
apreciable y sorpresiva del Jefe del Sector de la Policía. Todo esto crea y ha creado
mucho odio y tensiones muy violentas en la comunidad. Recuerdo cuando vivía en un
barrio de Santiago de Cuba que, al presidente de un CDR, un hombre discapacitado, le
encontraron en los matorrales de Versalles asesinado y con la lengua cortada, sobre el
pecho ensangrentado. Nunca encontraron a los culpables, al menos mientras viví allí.

c.- El descontrol en las empresas del estado:

Como vimos en el artículo anterior, existe un descontrol total, imposible de parar bajo las condiciones actuales. Robos sistemáticos, desvíos de recursos, faltantes de todo tipo, operaciones fraudulentas a todos los niveles, engaño metódico a los consumidores, sostenido descontrol de la contabilidad comercial e industrial y fabricación clándestina de productos y monedas, etc.

d.- Desmoralizacion de la población:

Todo tipo de actividad deshonesta, fraudalenta y depravada se ve por la población como algo lícito y aceptable, frente a la institucionalizada política de hambre del gobierno comunista. Se han destruido los valores éticos y morales en los que se fundaba un comportamiento social del orgullo personal y de decencia privada y social. Me complace citar nuevamente, el excelente artículo de Manuel Vázquez Portal, porque retrata, como nadie, esta crisis de valores cívicos y ciudadanos:

"Así el país deviene, en dimensiones nunca vistas, barracón, ghetto, círculo dantesco donde impera la ley de la marginalidad sin que el gobierno halle las soluciones que den al traste con la barbarie que genera la crisis en que se encuentra sumida la nación. Y los habitantes no descubren, mientras se flagelan y despedazan entre ellos, que es el propio gobierno el responsable de sus penurias y que si la lucha se hiciera indispensable sería en este sentido que debían encaminarla y no en el errado autoatropello que los conduce a la desunión y la autoeliminación. Si a ello se añade la indefensión que padece el ciudadano frente a un gobierno que no tiene que enfrentar instituciones estatales que regulen su ejercicio del poder, entonces, el individuo, mal educado en los derroteros democráticos, se torna depredador de sí mismo"
(Manuel V. Portal. "Cuba, vida de barracón" Mayo, 7, 2006)

Volveré mañana a la carga con estos excelentes "crecimientos"

Un abrazo

Asdrúbal Caner Camejo

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