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Un sitio de reflexiones maduras, serenas y objetivas sobre la problemática de Cuba y su futuro posible. Puntos de vista sobre Literatura, Economía, Política, Sociedad, Historia y Cultura, así como sobre el exilio cubano en todo el mundo.

Asdrubal Caner

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Escritor y Poeta

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miércoles, 14 de julio de 2010

MENSAJE PARA EL SEÑOR ESTEBAN MORALES


Prof. Dr. Esteban Morales Domínguez
Foto:KAOSENLARED.NET


En un nuevo artículo, titulado El misterio de la Santísima Trinidad, el señor Esteban Morales vuelve a reafirmar algunas de sus ideas, expuestas en su trabajo sobre la corrupción en Cuba, que le trajo la expulsión del PCC. Este es mi mensaje para él.

Sus ideas acerca de las soluciones que necesita Cuba son totalmente carentes de sentido. Ustedes, los “intelectuales” comunistas viven esclavos de una utopía, que va contra la razón y contra la naturaleza humana. Y eso es lo que no les permite llegar a las reales conclusiones que necesita el país

Por ello, su llamado a fusilar a los corruptos, además de inhumano, es inmoral y no resuelve ningún problema. Llamar a seguir fusilando, a los que han matado a miles de cubanos sin que les temblara el pulso, es el colmo de su irracionalidad como “investigador” de la economía cubana.

En Cuba habrá corrupción mientras haya hambre y miseria. Pero no se trata de una mala relación entre trabajo y salarios o entre salarios y precios. Es mucho más profundo señor doctor, mucho más profundo, algo que explicaba Adam Smith hace más de 200 años: “El gobernante que intente dirigir a los particulares, respecto de la forma de emplear sus respectivos capitales, tomaría a su cargo una empresa imposible y se arrogaría una autoridad que no puede confiarse prudentemente, ni a una sola persona, ni a un senado o consejo y, nunca sería más peligroso ese empeño, que en manos de una persona lo suficientemente presuntuosa e insensata, como para considerarse capaz de realizar tal cometido” (Adam Smith: La riqueza de las naciones (1776). Pág. 402

Esa persona presuntuosa, arrogante e insensata, fue su líder F. Castro, que llevó a Cuba a la ruina económica casi total, a la destrucción de la familia, a la fulminación de los valores éticos y morales de la sociedad cubana, a cientos de miles de presos políticos, a más de 70 mil muertes en el mar y a un destierro de más de 2 millones de personas. Y usted, después de todo esto, llama a seguir fusilando.

Claro que, a estas alturas del desarrollo del capitalismo y los graves problemas de miseria, analfabetismo y concentración insensata de la riqueza en pocas manos, no se puede estar de acuerdo con la política del “laissez faire, laissez passer”, sino que el Estado tiene que jugar su papel en la regulación y distribución de la riqueza, sin que esto implique el dominio de los medios de producción. Y eso se consigue con una estudiada y equilibrada política fiscal.

Su tratamiento a los disidentes – como una derecha contrarrevolucionaria - es muestra de su total desconocimiento, de cómo surgió esa masa de atrevidos, que poco a poco ha ido creciendo. Los que disentimos fuimos un día revolucionarios, algunos comunistas, profesores universitarios, investigadores. Pero un día comenzamos a plantear –tal y como usted lo hizo ahora – los graves problemas que veíamos en la política, la economía, la sociedad cubana, los abusos a las personas y las manifestaciones de corrupción en el seno del Partido, en las instituciones y empresas, a todos los niveles.

Los que estaban arriba, hicieron lo mismo que hicieron con usted. El sistema, durante toda su historia en la URSS y en el campo socialista, asesinó cualquier disidencia. No se puede disentir. Cuando usted disiente, le tratan como un enfermo, un leproso. Sólo los del poder real, arriba, tienen la razón, aunque demuestren que van directo al abismo.

Eso que usted llama oportunismo, es lo que ha minado y destruido al partido y a la Revolución, que un día fue una esperanza y hoy es el infierno donde se muere el pueblo de nuestra isla.

Buscar la causa del oportunismo, el arribismo y la corrupción, lo llevará a la naturaleza no humana de esa frustrada utopía.

Lo animo a seguir profundizando en sus investigaciones, pero cambie las premisas y vera que logra comprender las reales causas del fracaso comunista.

Por lo demás, le digo que ese sistema es irreformable. El camino es una economía de libertad individual, con solidaridad social.


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