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Asdrubal Caner

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Escritor y Poeta

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domingo, 1 de abril de 2007

MEMORIAS DEL FRACASO

Llegamos a casa del Che. Corría el verano de 1963. Aparcamos el Dodge deSoto azul muy cerca de la residencia. El guardia de la puerta se puso algo nervioso. Puso su AK47 en frente de su cuerpo. Inmediatamente salieron dos guardaespaldas del Comandante y le dijimos nuestro propósito: invitar al Che a que nos diera una conferencia sobre “El Sistema Presupuestario de Financiamiento” (SPF)
Ese mismo día alguien llamó desde la oficina del Ministerio y se puso fecha a su conferencia. Todos esperábamos al Che con ansiedad.
El Che y yo teníamos en aquel momento, el mismo profesor, el hispano-soviético Anastasio Mancilla. Era un académico y erudito de “El Capital” de Carlos Marx y del Sistema de Cálculo Económico de la URSS y el resto de los países socialistas.

Estaba yo en la Escuela “Raúl Cepro Bonilla”, adjunta a la Universidad de La Habana, que preparaba “cuadros” altamente calificados para la enseñanza del marxismo en las Universidades y otros tipos de Escuelas, así como dirigentes del Partido. Claro, el Che recibía clases en su oficina del Ministerio de Industria.
Según nos decía Mansilla, las clases con el Che duraban hasta altas horas de la madrugada. Mancilla llegaba a nuestra clase cansado y, apenas sin dormir. Las discusiones con el Comandante eran maratónicas y difíciles: el Che estaba en contra del sistema soviético de Cálculo Económico. Lo veía muy capitalista. Por eso se exprimía los sesos con el sistema que estaba aplicando en su ministerio. El Profesor Mansilla defendía ardientemente el Cálculo Económico. En esos años, el SPF provocó muchas polémicas en las revistas del Ministerio de Industria, el Banco Nacional de Cuba, Cuba Socialista y otras. Marcelo Fernández, Presidente del Banco fue parte de esta polémica, así como Charles Bettelheim, asesor del Gobierno y otros dirigentes de Cuba

De acuerdo con el Che, “el sistema presupuestario de financiamiento se basa en un control centralizado de la actividad de la empresa; su plan y gestión económica son controlados por organismos centrales, en una forma directa, no tiene fondos propios ni recibe créditos bancarios, y usa, en forma individual, el estímulo material, vale decir, los premios y castigos monetarios individuales y, en su momento, usará los colectivos, pero el estímulo material directo está limitado por la forma de pago de la tarifa salarial” (Ernesto Guevara: Sobre el sistema Presupuestario de Financiamiento. Cuba Socialista, n° 31, marzo de 1964)

La tarea de Mansilla y de los polemistas contra las ideas del Che, tenían todas las de perder: el Che tenía a su lado a Fidel Castro, para quién había que borrar de la faz de Cuba, todo lo que oliera a capitalismo. En un encuentro con partidos de izquierda en 1988, Castro expresó:
“Por encima de todo nos expresamos en favor de perfeccionar el socialismo y al igual que el Che y el Che pensó y meditó mucho con eso (...) Soy contrario a la utilización de los mecanismos del capitalismo en la construcción del socialismo. Eso estaba muy arraigado en el Che, primero que nosotros (Fidel) él llegó a esos criterios cuando nosotros estábamos en nuestra tarea, cuando estábamos luchando contra la invasión de Girón, los problemas de la Crisis de Octubre, la supervivencia del país. Él estaba meditando porque era muy estudioso y había sido nombrado Ministro de Industrias y tuvo que administrar las industrias socialistas y enfrentarse al problema de cómo las organizaba... (F.Castro Ruz: "Encuentro con los partidos de izquierda", México, D. F., 3 de diciembre de 1988 [inédito].)

Las ideas del Che de crear grandes conglomerados industriales o agroindustriales no eran equivocadas ni nuevas. Tampoco eran del Che. Eran de las grandes corporaciones de EE:UU y de la economía de mercado en general. La fusión es una tendencia del mercado capitalista hasta nuestros días.

El error fundamental en las ideas económicas del Che – digan lo que digan sus apologistas – radican en las propias bases y premisas de su pensamiento: la eliminación de las relaciones monetario-mercantiles, o sea, del mercado, sus leyes y categorías prácticas y conceptuales.
En un artículo de 1964, el Che escribía:

“Negamos la posibilidad del uso consciente de la ley del valor, basados en la no existencia de un mercado libre que exprese automáticamente la contradicción entre productores y consumidores; negamos la existencia de la categoría mercancía en la relación entre empresas estatales, y consideramos todos los establecimientos como parte de la única gran empresa que es el Estado (aunque, en la práctica, no sucede todavía así en nuestro país). La ley del valor y el plan son dos términos ligados por una contradicción y su solución; podemos, pues, decir que la planificación centralizada es el modo de ser de la sociedad socialista, su categoría definitoria y el punto en que la conciencia del hombre alcanza, por fin, a sintetizar y dirigir la economía hacia su meta, la plena liberación del ser humano en el marco de la sociedad comunista” (Ernesto Guevara: La planificación socialista, su significado. Nuestra Industria, Revista Económica, n° 5, pág. 16, febrero 1964.)

El Che critica duramente a Charles Bettelheim, Profesor de La Sorbona de París, en este artículo y señala más adelante:
“Decir que la empresa consolidada es una aberración equivale, aproximadamente, a decir que la Revolución Cubana es una aberración. Son conceptos del mismo tipo y podrían basarse en el mismo análisis. El compañero Bettelheim nunca ha dicho que la Revolución Socialista Cubana no sea auténtica, pero sí dice que nuestras relaciones de producción actuales no corresponden al desarrollo de las fuerzas productivas y, por tanto, prevé grandes fracasos”

Bettelhein había escrito, además:
"Este punto de partida jurídico y los análisis que del mismo se derivan, conducen a negar el carácter necesariamente mercantil, a la hora actual, de los cambios entre empresas socialistas del Estado, y hacer incomprensible, en el plano teórico, la naturaleza de las compras y ventas efectuadas entre empresas estatales, la naturaleza de la moneda, de los precios, de la contabilidad económica, de la autonomía financiera, etc. Estas categorías se encuentran así privadas de todo contenido social real. Aparecen como formas abstractas o procedimientos técnicos más o menos arbitrarios y no como la expresión de estas leyes económica objetivas, cuya necesidad destacaba, por otra parte, el propio Stalin". (Charles Bettelheim: Formas y métodos de la Planificación Socialista. Cuba Socialista No. 32. 1964)

Razón tenía el Profesor Bettelheim –aparte de sus discrepancias teóricas, gran amigo del Che -, las ideas del Che constituyeron un verdadero desastre para la economía cubana.
Sobre la base de sus ideas, desaparecieron las relaciones monetario mercantiles entre las empresas, el concepto del valor, el dinero, el crédito, el interés, el costo y otras. Desapareció la contabilidad de las empresas y como asignatura de las Universidades. Miles de Contadores profesionales, tuvieron que buscar otras ocupaciones y la planificación se convirtió en una ficción burocrática del gobierno
Entre 1963-1977 coexistieron dos sistemas de dirección económica, que crearon un verdadero caos en el país, cuyo descontrol dura hasta nuestros días. Según reportes del Ministerio de Control y Auditoria, más del 50% de las empresas tienen una contabilidad no confiable.
Los llamados “faltantes y pérdidas”, el robo, el desvío de recursos, la indisciplina financiera, la ineficiencia e irrentabilidad de la economía, son características consustanciales de las ideas económicas aventureras del Che. Ese es su legado en la economía socialista a la cubana, aunque nos deja también, otros legados más sangrientos.

Un abrazo

Asdrúbal Caner Camejo
c_asdrubal@hotmail.com

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