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Asdrubal Caner
Escritor y Poeta
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es temprano,siga leyendo
La CCDHRN rechaza la exhumacion irregular del cadaver de ORLANDO ZAPATA TAMAYO
Es logico que la familia Zapata Tamayo quiera marcharse de Cuba pero los gobiernos deben respetar y hacer respetar las reglas y normas civilizadas, especialmente en materia sanitaria.
ELOGIO Y SALUDO PARA GUILLERMO FARIÑAS
En 1970, al entrar a la Universidad de Oriente a trabajar como Instructor no Graduado y a estudiar la carrera de economista, se me dio la tarea investigativa de estudiar TODOS los discursos de Fidel Castro hasta esa fecha, tarea que realicé durante unos dos o tres años y que, desde luego, no pude terminar por la abrumadora cantidad y el largo de esos discursos. Se trataba de ubicar el discurso o fragmentos del discurso en varias categorías o campos: economía, asuntos sociales, política, marxismo, política exterior, imperialismo, educación, salud, igualdad de la mujer y otras.
No me arrepiento de haber hecho esa investigación. Todo lo contrario, me alegro de haberme metido de a lleno en la psiquis de ese hombre. Porque detrás de esa separación de fragmentos, mi mente fue descubriendo otras cosas mucho más importantes que esas mojigatas separaciones. Aún no sabía que se convertiría en mi peor enemigo. Pero cuando eso ocurrió, yo estaba muy bien posicionado para conocer a fondo a ese enemigo. Y si quieres combatir a un enemigo, trata de conocer hasta el olor de su aliento y de que pata cojea.
Dos fueron las conclusiones que saqué de esa investigación. La primera fue la sistemática repetición de conceptos, ideas o de una posición política. Jamás, escúchese bien, jamás, el más mínimo cambio, la más mínima contradicción. La segunda se desprende de la primera: una metódica, taxonómica estructura doctrinaria, de una consecuencia sorprendente y sin resquicios.
Este tipo de postura conceptual inamovible, sólo podría ser resultado de una frenética y paciente elucubración mental durante años y años, que permitiera pensar y repensar, limpiar y desechar, todo aquello ajeno a esa posición doctrinaria, que no tendría en el futuro ni el más nanomínimo cambio. Esa postura es, de alguien totalmente loco o con un obsesivo y bien delimitado campo de objetivos. Fidel Castro de esta forma, construyó una trinchera y se metió en ella, con SU razón, la única válida, como un suicida forrado de explosivos, por los siglos por venir. Y dentro de esa, SU razón, los objetivos bien precisos y los caminos para lograrlo. No importa que mueran cientos o miles o millones. Ese no es el punto. El punto es lograr los objetivos de esa razón, con alas y garras de pájaro carroñero.
Por ello, su tarea de máxima prioridad al triunfo de su empeño guerrillero, fue blindar de armas y de acero esa trinchera, la trinchera de SU razón, de la cual ni Dios con sus doce apóstoles, ni el mismísimo Diablo y sus ayudantes podrían sacarlo. Él y sólo Él sabía adonde quería llegar. Por ello, como un despiadado y loco Saturno, blandió su espada y le voló la cabeza a cuantos no compartían su trinchera, con tan siquiera una nanocoma de diferencia, amigos y enemigos. Fusiló, desapareció y aplastó con un odio y una venganza descomunal, a todo aquel que le hizo algún daño desde que era un niño, encerrado en la escuela La Salle, de Santiago de Cuba o que se le opuso en algún tramo de SU camino.
Desde 1970 he estudiado su pensamiento, sus reacciones ante los retos y sus acciones y contragolpes, para mantenerse en esa trinchera armada y acerada, de suicida a punto de estallar, bajo cualquier circunstancia actual o por venir. Porque a Él, a Fidel Castro, tenga la edad y los achaques que tenga, no se le puede sacar de allí, incluso, ni después de muerto. Porque después de muerto, Él ya ha tomado las provisiones para dinamitar las cárceles llenas de presos políticos, los subsuelos llenos de fotos, películas y documentos de sus miles de asesinatos y, lanzar contra el Enemigo, a cientos de miles y miles de combatientes que le han seguido hasta ahora y que a Él, no le interesa un comino que mueran. Si mueren millones, Él y su Razón serán más grandes.
Ya lo demostró en la Crisis de Octubre de 1962, cuando le pidió a Nikita Kruschev que lanzara bombas atómicas contra los Estados Unidos, sin preveer que, de ese golpe, no sólo morirían norteamericanos, sino que desaparecerían casi 7 millones de cubanos.
Ese comportamiento se ajusta a lo que la medicina llama la psicopatía, que no es una enfermedad mental, sino un trastorno de la personalidad de un alto grado de peligrosidad criminal.
Tomo esta definición de un sitio de salud: “El psicópata considera a los demás como un medio para satisfacer sus necesidades, sólo siente aprecio por sí mismo, es egocéntrico, se cree el centro del mundo y manipula a los demás. La psicopatía hay que entenderla como una combinación entre predisposición biológica y factores sociales. Sabemos que su mente está afectada por experiencias vividas en su infancia o adolescencia. Infancia traumática, abandono, malos tratos, abusos, violaciones, rechazo, etc. Todo esto causa un efecto en la mente del psicópata y es lo que le motiva a vengarse con la sociedad de todo lo que le ocurrió”.
Estos conceptos son los únicos que pueden explicar la arrogante indiferencia, su extrema insensibilidad y la inamovible e incompasiva actitud de Fidel Castro, ante el asesinato de sus amigos u opositores, como el del General Ochoa o el reciente de Orlando Zapata Tamayo. Estoy totalmente seguro que le dijo a su hermano y a Furry “Dejen que se muera el negro de mierda ese… y dejen morir a los que vengan.” Y le ordenó a sus plumíferos verdugos del Granma, que dijeran que con él no valen chantajes ni platanitos fritos. Oigan esto, la huelga de hambre y la muerte de ese muchacho albañil y ex miembro de la juventud comunista, que pedía la liberación de los presos políticos, un chantaje. No hay palabras…
Alguien que fue de su entorno y de su entera confianza durante muchos años, escribió en un libro, refiriéndose a sus antiguos enemigos que aún se pudren en las cárceles: “Que una vez que levantas un arma contra Fidel Castro, no puedes rendirla, nunca” (Norberto Fuentes. Dulces Guerreros Cubanos Seix Barral. Octubre de 1999. Pág. 248.)
Lo que no sé si Fidel Castro, en sus largos años de construcción de SU trinchera de odio y, de la preparación de miles de hombres a quienes les construyó esa misma trinchera en la cabeza, podía preveer que, esos mismos hombres pusieran SUS propias razones en su nuevas y gandhianas trincheras y, fueran capaces de llevar una huelga de hambre hasta las últimas consecuencias, de su propia muerte, en defensa de sus sólidas y pacíficas razones, como las huelgas de Zapata Tamayo y Guillermo Fariñas, uno, ex joven comunista y constructor y el otro, su propio guardaespaldas y combatiente internacionalista.
La muerte de Orlando Zapata Tamayo y la posible muerte de Guillermo Fariñas son los dolorosos primeros cañonazos, contra aquella arcaica y ya erosionada trinchera, donde un día, un peligrosísimo suicida y psicópata asesino, se refugió con un fusil de mirilla telescópica y sus bandoleras llenas de explosivos, para defender SU Razón, y no la razón de todos los hombres y mujeres de esa isla. Estas muertes sí son un punto de no retorno para la dictadura más antigua del mundo.
De lo que se trata ahora es de seguir esa lucha hasta las últimas consecuencias, sin miedo, con la cabeza bien alta y llena de orgullo, pero con la inteligencia y la astucia, que aquel asesino utilizó para tomar el poder. Y contra este hombre y sus verdugos, no hay nada más inteligente y astuto, que seguir el camino de Gandhi, el camino de las Damas de Blanco, con sus gladiolos y sus palomas. Y que cada huelga de hambre y cada muerte, sea un cañonazo contra la otrora invencible fortaleza y, un llamado al mundo a la solidaridad y el apoyo.
Ellos no saben qué hacer o cómo reaccionar frente a estos aguerridos combatientes, que llevan en sus manos gladiolos o marchan en protesta por las calles de la isla, desarmados, sin tan siquiera un tirapiedras, la paz como escudo y emblema y la verdad y la razón como banderas. Mientras tanto, hay millones de cubanos mirando por primera vez, con simpatía o asombro, a esos hombres y mujeres y, hay millones de personas en todo el mundo observando la Cuba Real, la real barbarie, las palizas, los golpes y la envilecida brutalidad del Dictador. Y esas voces se están oyendo y llevan un eco de ondas y ondas, que se van expandiendo. Junto a ello, hay cobardes que callan. Pero quien calla, otorga.
Ojalá que Guillermo Fariñas no muera. Ojalá que no sean necesarias más huelgas ni muertes. Ojalá que las personas razonables que aún existen en Cuba, levanten su voz ante esta silenciosa, cruel y dolorosa masacre. Ojalá que la juventud y todo el pueblo, se conmuevan ante tanta alevosía, y se unan a esas marchas de gladiolos y palomas.
Este es el comienzo del fin. Ya era hora. Porque trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.
Asdrúbal Caner Camejo
Representante del PSC
en Canadá.LA INTRÍNSECA PERVERSIDAD DEL CASTRISMO

La muerte de Orlando Zapata Tamayo le ha revuelto el estomago al mundo y ha enfurecido a millones de cubanos tanto en la isla como en el destierro.
El carácter asesino del régimen castrista, su cinismo, sus pérfidas y sistemáticas mentiras, la manipulación de la información y su deleznable perversidad, no tienen límites.
La vileza de esos ejecutores de la guillotina no tiene fin, y ahora tratan de enlodar la imagen de un mártir, sin tener el más mínimo respeto por su madre, a la que manipularon y grabaron un video, con un grupo de médicos, tan criminales como los guillotineros, que al final, montaron a Reyna Tamayo en un carro de la diabólica DSE, para demostrar su “gentileza”…!!después de haber matado a su hijo!! Es el colmo de la ignominia.
Pero si criminales son los guillotineros de Orlando Zapata, lo son también la asquerosa izquierda de España y Argentina, algunos de cuyos representantes, han tratado de lanzar sus infamantes comentarios sobre Orlando Zapata. Y tan criminales como ellos, son los gobernantes de América Latina, que callaron ante el crimen. Como dijo José Martí “Ver un crimen en silencio, es cometerlo”
Que Fidel Castro, el más perverso de todos los perversos, se atreva a declarar que “en Cuba jamás se torturó a nadie, jamás se ordenó el asesinato de un adversario, jamás se mintió al pueblo'', es la cima de la desvergüenza y el deshonor que ese régimen representa.
Este perverso asesino sin escrúpulos, comenzó a mentir desde que comenzó su lucha, para alcanzar la impunidad absoluta de su incompartido poder. Representa a la barbarie, toda la inmoralidad de su sistema esclavista y el fangal fecálico de su
criminal ideología.
Miren esta noticia del 11 de marzo de 1952: “El abogado Fidel Castro presenta una denuncia, luego archivada, contra el presidente cubano, Fulgencio Batista, ante el Alto Tribunal de Cuba por violación de la Constitución de 1940, exige el restablecimiento de las garantías constitucionales y una pena de cien años de prisión para el dictador por su segundo golpe de Estado protagonizado un día antes”
Cuando llegó al poder, lo primero que hizo fue eliminar la Constitución de 1940 y el día 5 de enero, dispuso la disolución del Congreso, la supresión del Tribunal Supremo y todas las garantías constitucionales, que hasta entonces habían amparado al pueblo de Cuba. Desde ese mismo instante, ese pueblo, fanatizado y esperanzado, jamás conocerá de elecciones libres, ni derechos de expresión, reunión, asociación, el derecho a la vida, a la dignidad de su persona y a su seguridad, ni el derecho a no ser sometido a esclavitud ni a servidumbre, ni a torturas, ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, o su derecho a no ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado o su derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado o el derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.
¡Hay que pedir permiso al déspota, para entrar y salir de nuestro país! ¡Y pagarles a esos ladrones sin escrúpulos!
No sólo han desterrado a millones hacia otros países, sino que también…! en su propia tierra son desterrados a otras provincias!
Y sin transporte que lo garantice, ponen a los presos políticos a cientos de kilómetros de sus casas, para no sólo castigar al preso, sino también a toda su familia, niños, ancianos, mujeres.
Desde entonces, todos los derechos son violados día tras día, con la impunidad que genera un poder sin contrarios.
Y ahora, este perverso que dice que no miente, se ha convertido, por la violencia de las armas, en el Poder Ejecutivo, Judicial y Legislativo y violentado todas las conquistas jurídico –constitucionales, que alcanzó el pueblo cubano en 57 años de República. Desde su sillón tridimensional, lo ha falsificado todo, desde la Historia del país hasta el comportamiento de los ciudadanos, que piensan una cosa, dicen otra y, al final, hacen otra. Ha falsificado la prensa, la radio, la televisión, el cine, la literatura, los libros, al arte, la música…El castrismo es la falsificación de la vida, de la nación cubana y de la propia Identidad Nacional.
Este perverso que dice que en Cuba no se asesina, tiene un largo expediente de fusilamientos y asesinatos de más de 9,000 cubanos, comprobados por el Instituto de la Memoria Histórica Cubana y mas de 70,000 jóvenes que ha obligado a dejar su país y han muerto en el intento de cruzar el Estrecho de La Florida y llegar a los Estados Unidos.
En una alocución ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el baboso y arrastrado Ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez – que ya nos tiene acostumbrados a la contumaz repetición de las mentiras del Dictador - acusó a EE UU de haber lanzado a esa persona "a la muerte para obtener dividendos políticos" y dijo que se trató de "otra víctima de la política subversiva de EE UU contra Cuba".
Pero… ¿Qué tendrán que ver los EE.UU. con un crimen que cometieron alevosamente ellos mismos? Ese es su rejuego, y siempre lo ha sido. Esa es la carta de todos los totalitarismos comunistas, no importa que sea en la Europa del Este, la patria de Bolívar o la isla de José Martí. Acusar a otros de sus propias infamias.
Tan temprano como el 21 de enero de 1959, el Invictus Dictador, llamó a una concentración llamada “Operación Verdad”, para acusar a los EE.UU. de darle cobija a los personeros de Batista. Ese día, nació su más querida carta de triunfo: El Enemigo. Y sobre ese enemigo, haría recaer todos sus asesinatos propios, sus descocados fracasos y toda su diarreica verborrea manipuladora. Ese “Enemigo” le permitiría convertir a cualquier ciudadano que no creyera en su loca y aberrante utopía, en un “mercenario al servicio del Imperialismo” y descargar contra ellos toda su malvada naturaleza, a través del poder impune del que goza, y violar todos los derechos y libertades que le corresponden a cada cubano, como hombres y seres humanos, recogidos en una Declaración de Ginebra de 1948, ayudada a redactar por Cuba y firmada por ella con orgullo.
Ante este perverso que dice que no tortura, está la camisa blanca ensangrentada de Orlando Zapata, presentada en un video por su valerosa madre, y están también los testimonios de decenas y decenas de miles de presos políticos cubanos, que han pasado por las ergástulas dictatoriales, durante los últimos 51 años. Esas cárceles, que jamás han permitido que sean visitadas por ningún organismo internacional, y que no reúnen las más mínimas condiciones para alojar a un ser humano, han sido los purgatorios infernales de aquellos que se atrevieron a enfrentarse al más cínico y mentiroso de todos los tiranos.
Este perverso que dice que nunca ha mentido al pueblo, ha llenado tomos y más tomos de sus discursos malévolos y mentirosos, prometiendo libertades y paraísos de bienestar, a un pueblo que le creyó desde el principio y, ahora, su propia obra, de absoluta destrucción de 250 años de avances, bienestar y progresos, los millones de cubanos que han pasado por sus purgatorios de la muerte y los 2,5 millones de desterrados, son la más fehaciente y deleznable muestra de toda esa colosal mentira.
A cambio de sus promesas, ha convertido al pueblo de Cuba en un rehén mendigante, al servicio de una esclavitud y servidumbre moderna, que llena de deshonor al propio pueblo que le creyó, y a la comunidad internacional que ha permitido esa inmoralidad y desvergüenza en pleno siglo XX y XXI.
Es contra toda esta realidad, más allá de toda escatología, que ha muerto Orlando Zapata Tamayo.
El heroísmo y el valor, la resistencia y el coraje, el honor y la decencia de este obrero, luchando contra la intrínseca perversidad incrustada en el poder, ha demostrado que esas cadenas se pueden romper, porque casi ha puesto de rodillas a ese poder de la infamia. Orlando nos dijo con su inmolación, que vivir en cadenas es vivir en el oprobio y la afrenta y es mejor tener una muerte gloriosa, porque morir por la Patria, es vivir. Prefirió morir, que entregarle su alma y su conciencia, al diablo que aplasta su isla. Y le dejó un mensaje muy claro al pueblo de Cuba: En el camino en búsqueda de la libertad, hay que saber dejar hasta nuestras vidas. No habrá libertad si no estamos dispuestos a pagar su altísimo y glorioso costo.
Repito pues, las palabras de nuestro apóstol “…los cuerpos de los mártires son el altar más hermoso de la honra”
Por ello, a tu memoria y en tu honor, este poema que me salió de las entrañas.

Tu muerte es la resurrección
de la piel de ébano del Titán
y la rosa blanca y sin odios
del poeta de Dos Ríos
Pero no has muerto
han muerto
los que trataron de ejecutarte
los hijos de la perversidad
que huyen de la luz
que cargas en tu estrella
Porque la luminosa entereza
de los que no quieren vivir
bajo yugos
afrentas y oprobios
rompen las ataduras
en que viven
y vuelan en las alas del tiempo
en búsqueda de la libertad
En tus rudas manos de albañil
amasaste y arropaste
la nueva mañana que ya llega
entre golpizas, blasfemias y sangre
entre barrotes, gritos y heridas
Y hay nuevas mariposas
palmas y ruiseñores
y cantarán las campanas
de las iglesias
a tu ejemplo telúrico
y en tributo a tu vida
sin miedos.
No has muerto
¡Es el tirano que ha muerto
cuando tú
comienzas a vivir!
Desde la purísima blancura
de las nieves
te mando mis manos
que cuidarán las rosas y mariposas
que nacerán sobre
la tierra donde sueñas
Te envío mi corazón
que latirá por el tuyo
hasta el día
que venga tu reina madre
a decirnos
que ha llegado el tiempo
de vivir
Ese día renacerás
rotas ya las cadenas
y los que no te conocieron
y los que te abrazaron
en la bravura de tu muerte
lanzarán a tu paso
los pétalos de las mariposas
y las rosas de la esperanza
Y los tocororos
con los colores de tu bandera
danzarán sobre
un cielo azul, sin manchas
las estrofas de Bayamo
Muerto ya el tirano
en su lecho de infamias
y sin glorias ni legado
todos, todos
los que ayer te lloramos
y a los que le ocultaron tu gesta
ya sin el miedo a vivir
iremos cantando
con los brazos en alto
a las fragancias de la libertad
que jamás, jamás
podrá sernos arrebatada
¡Libertad, Libertad!
¡Libertad ahora!
¡Libertad por siempre!
Asdrúbal Caner Camejo

